Bitácora de Hi-Tech.

La ruta que ha motivado varias generaciones… (Suesca, Colombia)

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Santiago Contreras en Hi Tech 5.13c
Foto: Federico García


Una de las rutas deportivas más famosa del parque de Suesca, con una graduación subjetiva de 5.13c puesto que a muchos nos parece más dura que eso; por mucho tiempo la vía más difícil en el país. En este momento hay otras rutas de ese nivel y también otras más duras, pero esta es única.

Fue protegida en el año 1993 por escaladores Colombianos: Fernando González-Rubio y Juan Carlos González, luego modificada y terminada en el año 1995 por Fernando González-Rubio, Arturo Saad, Andrés Bonilla, Paiton y Juan Carlos Rincón en un curso guiado por escaladores de la escuela francesa, donde se determinó colocar más protecciones, ya que se encontraban muy alejadas.

Escalada por primera vez por el Colombiano Arturo Saad en el año 1995.

“Ésta requiere de movimientos muy precisos en una placa levemente desplomada, en la sección más difícil los apoyos de los pies son pequeños, lisos, invisibles y el dolor de cabeza de quienes se animan a probarla. Además de unos buenos pies de gato, se necesita mucha motivación para aprender a escalar vías tan complejas como ésta. Cada escalador soluciona las secciones de la ruta de formas muy diferentes, aunque a la vista de otros parezcan iguales, los detalles pueden ser mínimos.

Cuando pregunto a los escaladores que opinan de esta ruta, giran sus ojos a la derecha, sonríen y recuerdan:

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Fernando González Rubio (Colombia):
"Inicialmente la ruta se llamaba SUEICA que significa roca de las aves, pensábamos que tenia un grado de 5.12d, cuando llegaron los franceses recibió el nombre de Hi-Tech. Fue la época en que estábamos en plena transición de los doces en Suesca, recuerdo que en el 94 la deje de intentar. Mi último intento fue en el 96 la tuve muy cerca, una ruta muy bonita entregada por la naturaleza con agarres perfectos para el alto nivel."

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Arturo Saad (Colombia): la escala en 1995 y hoy dice: “El recuerdo de la montaña y de la ruta “El llano en llamas” en la sierra nevada del Cocuy es mucho más fuerte, me llena de felicidad el cuerpo, es como el amor de mi vida y Hi-Tech es una ruta deportiva muy fuerte, fue fugaz como una novia de 15 días.”

Juan José (Chile): la escala en 1997.

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Rafael Ávila (Colombia): la escala en el 2003 acompañado por Isaac un escalador español que le mostró el paso clave: “Cuando la recuerdo pienso en alta dificultad, una ruta mítica, me parece más dura que un 13c. Intentó resumir lo que siento en una palabra: satisfacción.”

Bruno (Francia): la escala en el 2003.

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Jairo Bogotá (Colombia): la escala en el 2005 y hoy dice: “Mi primer proyecto serio, me tomo un buen tiempo, pero tuve que hacer otra más dura para luego poder encadenar ésta. Aprendí a tener calma en la escalada.”

Marcos Jubes (Venezuela): la escala en 2006.

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Juan Sebastián Arboleda (Colombia): La escala en septiembre del 2006:
"Fue un mito, la encadene 7 años después de empezar a escalar, la línea más estética de Suesca, 5.13c.
Siento satisfacción por terminar la ruta imposible, si se puede y genera confianza para escalar más duro.”

Jimmy Aunet (Francia): 2008, dijo: “C’est pas facile uichhh marrrrggica muy durrggga.”

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Cristian Aristizabal (Colombia): La escala en el 2009: “Muy dura, cada vez los agarres son más lisos por el tiempo y el tránsito, la ruta que más satisfacción me ha dejado. La primera vez que conocí Suesca me la presentaron como la ruta mas dura de Colombia y me pregunte si algún día yo podría. Es un mito.”

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Sebastián Prieto (Colombia): la escala en el 2010, hoy dice: “uuiiiiii, ufffffffff constancia y perseverancia. Tan cerca pero tan lejos, si la tienes cerca no la abandones.”

Arthur Guinet (Francia): la escala en el 2001 y dice: “Fue la ruta que más me gustó en Colombia, 5.13c/d.”

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Einer Alias José (Colombia): escalador local, la logra en el 2013

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Cesar Orjuela (Colombia): la escala en el 2013, hoy dice: “Mítica, motivadora y llena de energía. Una ruta que recuerdo con tranquilidad por haberla logrado, parecía estar muy lejos de mi.


Así es como escaladores de diferentes épocas han pasado por esta ruta que les llena de alegría y deja buenos recuerdos. Yo por ahora soy del grupo de escaladores que sigue intentando, cada vez la tengo más cerca, los detalles son tan pequeños que entreno resistencia y potencia, he intentado con diferentes tipos de botas duras, blandas, asimétricas y encontré mis preferidas para ésta vía Scarpa vapor V. La motivación es inmensa y ahora mas después de escuchar escaladores de diferentes épocas, estoy realmente inspirado por sus historias.

Dedicado a los que sueñan, se proyectan, creen y lo hacen posible.

Santiago Contreras - Embajador Tatoo Colombia

PARA SUESCA

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Que hace mucho frío, que hay muchos mosquitos, que llueve todo el tiempo y que hay muchos turistas y escaladores los fines de semana son algunas de las principales quejas que tienen los escaladores para criticar los farallones de Suesca. Pero sin duda los más criticados son los aperturistas, por sus rutas con primeras chapas tan lejanas, runouts muy distantes, la necesidad de protecciones móviles en rutas deportivas, chapas viajas, entre otras.

Debo confesar que yo fui uno de esos escaladores que se la pasaba hablando de los defectos de dicho parque de escalada, por eso escalaba en otro parque, con protecciones cercanas, rutas largas, temperatura cálida, protección contra la lluvia y otras características que hacen que la progresión de la escalada deportiva sea mucho más cómoda y acelerada.

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Por un buen tiempo ni pensé en volver a escalar a Suesca, sin embargo motivado por aprender las técnicas de escalada tradicional, volví a este parque que es rico en ese tipo de escalda. Al estar escalando de nuevo en Suesca mi percepción de la escalda fue cambiando. Descubrí que realizar encadenamientos fuertes no es el fundamento de la escalada y deje de preocuparme por el número de pegues que realizaba al día y la dificultad de las rutas.

Hubo días donde escalaba una sola ruta multilargos, y sin embargo por la gran calidad de dicha experiencia no me sentía frustrado por no escalar nada más. Lo cual parece muy acorde a la opinión de Curt Shannon, que afirma que “los escaladores de deportiva minimizan el concepto de aventura mientras maximizan el de dificultad…”. Me di cuenta que vale más la pena acumular experiencias que recordar que números de grados de dificultad.

Es muy cierto que parques de escalada como Florían, Macheta o la Mojarra, con sus rutas de alto nivel, representan el progreso y el futuro de la escalada en Colombia, pero también es claro que los farallones de Suesca son nuestra historia y pasado. Fue en este parque donde los primeros montañistas colombianos fueron a practicar las técnicas de escalada, y para la mayoría de los escaladores (al menos los Bogotanos) fue la primera roca que escalaron, muchos recordarán Ante la Duda de la más Presuda o Chica Sucia como la primera ruta que puntearon.

Por eso creo que debemos estar orgullosos de nuestro parque de escalda más grande y más antiguo, respetarlo y cuidarlo. Claro que considero que la mejor forma de hacerlo es abriendo nuevas rutas seguras de escalda, pero estas deben estar acorde con la ética e historia de este magnifico parque.

Juan Camilo Ramirez - Embajador Tatoo Colombia

Pata-Agonia

(Daniel “Bagre” Carrión)

Para mi La Patagonia es de los mejores lugares, pero a veces te puede tratar  sin muchos regalos (ventanas de Buen Clima),  aunque creo que esperar por un buen  clima le hace más interesante, sería el “picantito”, y esto te enseña a que la paciencia es la principal cualidad que debes tener y solo las personas que ven un poco más allá van a disfrutar y enamorarse más de este hermoso lugar.

Para  José y para mi es la segunda vez; y para nuestros grandes amigos Pita, Jorge, Isa y Jack es la primera vez que nos vemos envueltos en este gran viaje.

Llegamos el 21 de Diciembre a El Chaltén muy emocionados y ansiosos porque la ventana venga lo más pronto posible. Así es que no esperamos mucho el buen clima y realizamos las primeras escaladas de aclimatación.

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La primera escalada fue en medio de una casi ventana de 4 horas, nos dirigimos a la Guillaumet (8 horas de aproximación ) y escalamos la Ruta Amy-Vidailhet, una canaleta de 200 metros con inclinaciones de 65 grados, muy buena para comenzar nuestra estadía, aunque el clima nos hizo sufrir en la aproximación de la ruta tanto a la subida como a la bajada.

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El Mocho

Según los reportes meteorológicos se venía una ventana de unos dos a tres días, así es que decidimos irnos por Niponino a la Base del Torre  cruzándonos por el col de la Standhardt,  pero lo más lejos que llegamos fue a Niponino ya que la ventana se esfumó;  mejor dicho se hizo lluvia, y a última hora cambiamos de planes y decidimos escalar el Mocho por la ruta “Todo o Nada”. Comenzamos la caminata para la base de la ruta muy tranquilos a las 7 de la mañana. Decidimos ir en dos cordadas de tres personas, pero a la vez  juntos; cuando nos acercábamos a la ruta nos dimos cuenta de lo que nos esperaba (una ruta muy vertical de 80 y 90 grados, mixto en el largo más duro y hielo de diez centímetros sobre la roca, protección nula, 350 metros de ruta).

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Lo primero que me acuerdo de esta ruta es al Gringo diciéndome “Bagre…  sí podrás subir eso?”; para mi fue como “ten cuidado”, pero  dentro de mi estaba muy concentrado y solo quería subir, no significa que no tenía miedo sino que quería subir y que el miedo no me iba a dejar con las ganas,  así es que esta es mi primera experiencia en hielo, roca y nieve vertical donde la protección es solo psicológica y conscientemente sabes que no te puedes caer. Y de movimiento en movimiento ya acabamos el primer largo, después se vino el segundo y llegamos al tercer largo que se veía muy imponente; era el largo crux donde Jack me dice “y por donde es?”  Y yo le respondí “no sé, ya voy a ver…”, pero para este largo puse música que me dio más tranquilidad y mientras iba escalando solo repetía “ay diosito, ay diosito”. No era muy duro pero para mi cabeza era una bomba; puse algunos tornillos que no entraron del todo, también use unos camalots que eran más sicológicos para que siga escalando, y después de “si lo hago; no lo hago”, varias veces, logré pasar el crux (2 horas)… además no había otra opción. En la estación del largo tres Jack con mucho frío en su mano derecha me dijo “solo sácame de aquí!”, yo solo reía y disfrutaba de la adrenalina que pasaba por todo mi cuerpo y José más acostumbrado a lo vertical se puso a filmar cómo escalaba Jorge.

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Para el último largo no tenía tornillos porque la cordada que venía abajo nuestro retiraba todo el equipo que íbamos dejando así es que decidimos subir los últimos 50 metros con tres tornillos, dejando solo uno en la estación. Intenté poner un  tornillo pero el hielo era muy suave y no muy profundo; decidiendo no perder el tiempo en proteger y mejor subir lo mas rápido posible ya que la luz se nos acababa; llegué al final, hice una estación enterrando mi piqueta y listo para dar seguro a mis compañeros de cordada.

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Para la bajada nos tocó dormir en la cumbre, hacer una cueva y esperar que amanezca para encontrar las estaciones; y finalmente al día siguiente cerca de las 12 estábamos en la base, felices de estar aquí sanos y salvos.

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Regresamos al pueblo a descansar y esperar otra ventana pero nos enfermamos un poquito, aunque por suerte no se vino ninguna ventana en esos días, nos recuperamos a medias y Jorge y yo nos fuimos para la Standhardt y nos equivocamos en la elección de la ruta, porque en los últimos días nevó mucho y nos encontramos con nieve hasta la cintura en una inclinación de 60 grados, así es que no llegamos ni a la base de la ruta, salimos con suerte porque luego escuchamos a otros escaladores de unas avalanchas que bajaron por donde estábamos. Y mientras nosotros nadamos en la nieve y nos caíamos en unas grietas; Jack y José intentaban llegar a la cumbre del Cerro Solo para ver si podían realizar un vuelo en sus speedwings, pero al igual que nosotros se encontraron con mucha nieve. Ninguno de nosotros logró hacer algo; aunque no siempre el premio es escalar, la Patagonia muchas veces te regala un amanecer que te envuelve en colores, nieve, roca, nubes y formas que te hacen sentir que estás en el lugar que tienes que estar.

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Fitz Roy - Super Canaleta vs Guillaumet - Guillot

Después de nuestro intento frustrado en la Aguja Standhardt,  decidimos irnos a escalar El Cerro Fitz Roy por la Súper Canaleta (1600mts, 85grados, 5+); para este intento solo fuimos Jorge y yo.

Caminamos cerca de 9 horas para llegar a la base de la ruta , dormimos un poco y nos levantamos a las 5 de la mañana. Sólo estaba una cordada encima de nosotros, y otra que empezaba con nosotros. Los primeros mil metros lo realizamos en simultáneo y cada 250 o 300 metros nos cambiábamos (quien iba de primero).

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El día estuvo muy bueno y nosotros muy tranquilos porque se suponía que la ventana era de un día y medio, cerca de las 5 de la tarde acabamos los primeros 1000 metros, después escalamos dos largos de mixto sin ningún problema y de ahí solo nos faltaba un largo más que era el clave, le tocó a Jorge y logró pasarlo con mucho miedo: agua y pedazos de hielo que caían a cada rato y cero protección; pero lo más importante sin caídas. Cuando me tocó, la temperatura subió un poco más y me encontré en medio de una cascada de agua acompañada de pedazos de hielo, por suerte estaba de segundo, llegué donde Jorge, le felicité por el largo que acababa de escalar, pero él se encontraba muy mojado; en ese momento analizamos bien la situación y decidimos bajar, eran las 7 de la noche, no se iba a secar, se fue la canaleta  y  nos faltaba unas dos horas más. La decisión era la correcta; nuestro bienestar primero, y después de 30 minutos se vino una tormenta de la nada, así es que mejor decisión no existía, nos vimos envueltos en la mitad de una nube gris, con vientos de todas partes y nieve polvo que no te dejaba ver absolutamente nada y nosotros solo queríamos llegar al piso lo más rápido posible, cerca de las 3 de la mañana nos encontramos con una cordada que les había caído una piedra rompiéndole la rodilla a uno de ellos, y nos demoramos un poco más, llegamos a las 4:45 am. a la base, después de ayudar a nuestro amigo a bajar, nos fuimos a descansar unas dos horitas porque al amanecer teníamos que ayudar al rescate. 

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Guillaumet (José “Gringo” Cobo)

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 Mientras el Bagre y Jorge fueron a la Supercanaleta; Pedro, Isa y yo fuimos a hacer un intento a la aguja Guillaumet, esta vez nos acompañó nuestro amigo de Eslovenia Yuraj. Nosotros decidimos ir más ligeros esta vez, creo que ya estábamos hartos de cargar mochilas pesadas, no llevamos bolsas de dormir ni equipo de vivac, salimos en la tarde de Chaltén, comimos un pizza en el refugio antes de empezar la cuesta de 1000 metros de desnivel, subimos esta sección toda la noche y llegamos a la base del pico más o menos a las 4am. Escogimos la ruta Guillot-Conqueugniot, que empieza con 250m de mixto y hielo de 75 grados de inclinación y luego se une a la arista donde hay que escalar dos largos más de roca y una rampa de nieve de 120 metros de 40 grados. Nuestra estrategia funcionó, llegamos al pie de ruta justo cuando amaneció, yo iba en punta y el resto me seguía.

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Fue increíble, escalar hielo hasta que la cuerda se acaba, el hielo estaba duro, me confié un poco al pasar una sección vertical de hielo que pensé que era el crux de la ruta, Yuraj estaba feliz de escalar por primera vez algo así, Pedro e Isa que iban al final, también estaban disfrutando mucho, me felicitaban cada vez que acababan un largo. Cuando empecé el último largo dije: “oh oh!!…” Porque me di cuenta que el crux era justo al final, una sección de mixto más empinada. Generalmente tengo al Bagre que resuelve estos problemas, pero estaba tan emocionado que pasé esta sección tranquilo y disfrutando de algo que me moría por hacer desde hace tiempo. Luego salimos a la arista y no se cómo logré subir esos dos largo de roca sin congelarme las manos en el primero y con piqueta en mano el segundo, lo último fue una rampa fácil que con las justas logré fijar las dos cuerdas unidas. La cumbre fue un lujo, estábamos tan felices, era la 1 pm, sabíamos que no teníamos apuro y la disfrutamos mucho.

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Los rapeles estuvieron normales, o sea full viento, y cuando llegamos al refugio nos enteramos que hubo un accidente en la Supercanaleta, solo esperamos que no haya sido algo grave; por suerte el rescate salió en orden y cuando regresamos a Chaltén nos juntamos todos para contar las historias.

El Paso Superior (Daniel “Bagre” Carrión)

Para la última dizque ventana decimos ir por Paso Superior a escalar la Aguja Val de Vois, pero la noche para salir a escalar nevó demasiado y no salimos. Y más tarde la gente que decidió salir regresó sin nada en las manos, otra ventana que nos equivocamos o nos engañó.

Ya han pasado siete días y no asimilo mucho lo frustrante que es estar más de un mes en una casa esperando el buen clima y el buen clima nunca llega y después regresarte a tu país sin haber intentado escalar lo que te proponías; no digo que no disfruté en mi viaje, tampoco digo que si el clima es bueno yo soy el duro y  todo lo puedo, pero me encantan las paredes grandes y mientras más grandes, mejor es el reto y desconectarse del mundo por unos días y solo pensar en escalar para mí es como vivir en un sueño de hadas, pero de hadas escaladoras y por eso me siento un poco desubicado.

Pero saben qué es lo mejor de este mal clima que me tocó? que me sirve de pretexto para regresar una vez más y así hubiera escalado todo lo que me proponía igual voy  a regresar porque vale la pena vivir en medio de estos gigantes acompañados de  su  gran amigo el viento, son el Paraíso Vertical.

Quiero dar gracias a la familia que siempre esta ahí, a Tatoo por el apoyo a ojo cerrado que siempre nos brinda, a mis amigos escaladores y a la vida porque continúa.

D 800

Que delicioso es desayunar con unos buenos mates, en esta ocasión sustituí el café por el mate mientras acompañaba al equipo de producción de ESPN Adventure. En esta ocasión integramos un equipo que tiene por objetivo mostrar el parque nacional natural el Cocuy, esta es una expedición diferente a las guianzas convencionales que normalmente acompaño, Damián, un Viejo lobo de Montaña es quien lidera esta empresa a la que rápidamente me acoplo. El propósito del primer día era aclimatar para subir al Rita Cuba Blanco. Salimos al campamento del Rita Cuba en el nacimiento del rio playitas, pasamos una noche en el lugar y en la madrugada empieza la magia, contamos con cámaras de alta definición y con las expectativas de vivir una aventura que será documentada para Latinoamérica. Me siento muy contento de poder mostrar un destino como la preciosa sierra nevada del Guican en el parque Natural el Cocuy, Sierra que me atrapa con sus buenos y malos climas, con la nobleza de sus gentes y con la calidad de escalada que solo se encuentra en las paredes sagradas de este hermoso templo.

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Fácilmente y sin mayor contratiempo logramos la cumbre pasados unos días de aclimatación, Damián nos organiza de tal manera que logramos hacer volar su helicóptero para cámaras GoPro que nos hace una y otra toma, muy divertido e innovador el juguete.
-“Muchachos regresen es necesario hacer otra toma”- dice Damián, es como la décima ocasión que ocurre, ya no me gusta ninguna cámara y solo quiero bajar, subir o ir a algún lado, ¡no repetir nada! Solo queremos que sea un gran programa y que las personas al verlo quieran ir a las montañas o por lo menos salir al campo, que las sensaciones transmitidas sean motivadoras.
Pasamos un poco más de una semana, explorando escenarios de buen Boulder cerca de la Esperanza, esa mágica Hacienda donde la familia Valderrama siempre nos recibe con la buena comida y hospitalidad del chef Guillermo y que cuenta con un parque de Boulder justo en frente, en el potrero de en frente. Ya con los dedos limados decidimos continuar al refugio Sisuma para ascender al pan de azúcar y pulpito, pero antes decidimos calentar con el campanillas negro, una plancha de roca que son más o menos 600 metros de pared con protecciones distantes que en esta ocasión no terminamos pero nos sirvió de entrenamiento como equipo para afianzar nuestras técnicas con cuerdas.

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Son las 3 am del séptimo día y debemos iniciar el día, esperaremos el amanecer mientras caminamos y en unas horas nos paramos sobre la bella cumbre del pan de azúcar que nos acoge con sus 5.150 metros sobre el mar. Al descenso ¿cómo no escalar el pulpito?, es esa cereza en el pastel tan particular y especial que simplemente decidimos subirlo, probamos una ruta que ya habíamos intentado en el pasado con mi amigo Fercho Gonzales-rubio, y hoy terminamos abriendo con Damián, tráete EL 5 fue la propuesta del nombre después de terminar la ruta y acotarla como 5.9, A1. Finalmente después de probar una ruta ya existente y de presenciar un fatal accidente con una de nuestras cámaras que aterrizo de barriga al piso, decidimos llamarla D 800.
Termina nuestra jornada y con la llegada de la navidad en la Hacienda la Esperanza digo adiós a los nuevos amigos que vinieron a disfrutar de las montañas colombianas y espero con ansiedad que el programa del próximo 20 y 27 de Marzo a las 8 de la noche por ESPN 3 Motive a todos mis amigos lectores a salir a las montañas y exigirnos a nosotros mismos un encuentro con la magia del campo y sus paisajes.

Alex Torres - Embajador Tatoo Colombia.

Rojo desierto de caliza.

No muy lejos de las luces, el ruido y los casinos de Las Vegas, el Canon de Red Rock es un sitio ideal para los que apostamos por la escalada. En este rojo desierto de caliza o “sandstone” hay una absurda cantidad de excelentes vias deportivas, boulders, y clásicos multi largos de todos los colores y sabores. 

Basta de palabras. Les dejo con las siguientes fotos a que se motiven a salir a escalar. Y porque no? a planear su propio viaje a Red Rocks!.

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Texto y fotos: Santiago Espinosa. 

MEXICO MAGICO

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El sueño de este viaje inicia hace más de diez años, me acuerdo de una ruta abierta en Suesca por Jose Luis Pereira “avenida caracas” y de el hablando de su aventura en la búsqueda de grandes paredes por el mundo, unos años después nos enteramos de su fatal accidente en el “Potrero Chico”, este en una apertura de un Multi-largo, para mí era de esos escaladores apasionados e inspiradores y de muy buen corazón, desde ese momento se me convirtió en un reto poder llegar a escalar en estas alucinantes paredes y conocer México, fue una gran espera ya que nos exigían la visa mexicana y me la negaron en dos oportunidades, pero la paciencia premia y se convierte en realidad a finales del año pasado.Visitar este país ha significado una oportunidad inmensa para absorber y traer el conocimiento adquirido, para poder compartirlo y aplicarlo a nuestro país y a la comunidad de escalada.

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Entre lo mucho que sucedió durante los 36 días en México, lo más impactante fue encontrarme frente a frente con las impresionantes paredes del parque Potrero Chico, Hidalgo. Imponentes ante nuestros ojos con más de 700 metros de altura, nos motivaron más para escalar rutas deportivas y multi-largos con todos los niveles de dificultad (desde 5.8 hasta 5.14).


Este inmenso cañón de roca caliza se formó hace millones de años y mientras escalas y buscas un agarre, puedes encontrarte en ciertas partes de las rocas con fósiles de corales y conchas. Además, la vista que logras cuando has escalado cualquier ruta es cada vez inmensa, ya que la mayoría de vías son extensas y exigen mucha resistencia.Es una escalada de placa muy técnica de pequeños agarres y pies delicados y dolorosos. Algunas zonas preciosas, desplomadas con estalactitas, motivaron mucho y se dejaron escalar los 3 días que la roca estuvo visitada por la húmeda nube y el frío.


Toda la energía que llevamos nos tuvo que alcanzar para escalar 20 de 25 días que estuvimos en el parque, así que fue la prioridad aprovechar al máximo esta oportunidad en este corto tiempo.

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Allí pude encadenar rutas de 5.12 a, 5.12 b y 5.12 d. Como también trabajar y probar hermosos proyectos de 5.13 a/b, quedan pendientes para la próxima visita. El equipo técnico utilizado fue el perfecto y se aprendió mucho sobre escalada en grandes paredes esto con la intención de continuar y seguir adelante con nuevas experiencias de escalada en otras partes del mundo.


Un paraíso para los escaladores con más de 600rutas, tanta roca como para escalar hasta que se nos acabe la vida…Y así de asombroso tuvo que ser para los primeros aperturistas, siendo en su mayoría estadounidenses. Grandes personajes de la escalada han abierto rutas y han escalado grandes proyectos como lo son.Kurt Smith, Jeff Jackson, Tommy caldwell, Danne Bass, Ned Harris, y muchosmás..!! Casualmente, Alex Honold nos pisó los talones y una semana después de que partimos, escala en “SOLITARIO” un famoso multilargo llamado “El sendero luminoso 5.12 d”, una ruta de 15 largos donde una cordada normalmente se demora 2 días Alex tomo solo 3 horas..!!!
Inciamos el año en estas paredes y nos movemos hacia el sur. El siguiente destino: La cueva del Chonta. El lugar donde se realizó el Rock tripPetzl del 2010, se escala en un nivel mucho mayor, ya que la mayoría de las rutas son 5.12 y 5.13 y algunos 5.11 para calentar. Allí la motivación fue máxima ya que personalmente la técnica que exige el desplome de la cueva lo pulí en Florián, Santander, y allí pude aplicar lo aprendido. Pude encadenar rutas de diferentes grados entre ellas La guerrera cósmica 5.13ª, La reina del sur 5.12d, La bocina 5.12c todas 5 estrellas..!!También se probaron algunos 5.13b. El lugar es increíble, seguro y la acampada es en un bosque lleno de muchas aves, colores, vida y un clima perfecto.

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Amigos mexicanosnos facilitaron el viaje hasta el D.F, la estadía y la guianza por la ciudad. Un mundo en el que vale la pena resaltar la calidad y el colorido de su gente y su cultura. Esto nunca va a estar aparte en un viaje de escalada, ya que gracias a su gente, pudimos adentrarnos en sus raíces, conocer algo de sus calles y costumbres y escalar sus rocas. La única razón para no ir a un lugar como México es el no querer hacerlo. Una combinación de seguridad, gran cantidad de roca que invade al país, la amabilidad y hospitalidad y el clima perfecto (en la temporada perfecta: noviembre a enero) hacen que México siga en la lista de los próximos destinos de escalada. Gracias a “Tatoo Adventure Gear”esta nota es una realidad.

Miguel Angel Garcia - Embajador Tatoo Colombia.

Nevado Piuquenes

Nevado de los Piuquenes - Chile

Cuando pensamos en subir montañas, siempre recurrimos a las que ya conocemos, un hermoso cerro el Plomo, un Leonera, el volcán Villarrica, etc. son los que siempre están presente en nuestro repertorio montañístico; incluso cuando queremos aventurar un poco más, seguimos pensamos siempre en los más comunes (no es que éstos sean montañas menos hermosas), pero, quizás esto sea por un fácil acceso o por una necesidad de saber que otras cordadas fueron y tuvieron éxito, pero jamás pensamos en subir muchos otros que son realmente increíbles. 

Mesón de San Juan

He tenido la suerte de andar en varios cerros poco conocidos y de ascenso bastante enigmático, y realmente merece la pena aventurar nuevos horizontes.

Hoy en día, en nuestro país (Chile) hay un boom montañero, mucho más personas están subiendo cerros, lo cual es súper positivo; la contraparte: es cada vez más difícil ir a un cerro y no ver a nadie más en él.

Este es el caso del nevado Piuquenes, que es otra maravilla natural escondida en nuestro país, glaciares, séracs, lagunas glaciares, muchas cumbres, son solo algunos aderezos de este increíble lugar, para disfrutar los ojos. De características similares al cerro Marmolejo, este “seis mil” es aún menos frecuentado; menos de cuatro ascensiones por temporada! De acceso no menos corto, tenemos la posibilidad de no distinguir ni siquiera una huella.

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El ascenso de esta montaña fue increíble. Todo salió según lo previsto, hasta la aclimatación. A mi siempre me ha costado la aclimatación, siempre le he tenido respeto, desde la primera vez que fui al Volcán San Pedro y San Pablo, experiencia que no voy a olvidar. 

Algún otoño de varios años atrás, con mis amigotes (otros guías de montaña), nos propusimos ir a subir los volcanes San Pedro y San Pablo (6150 y 6050 msnm respectivamente); cuando me preguntaron si quería ir, les dije inmediatamente que sí, luego me preguntaron si había estado en algún cerro de altura, les dije que sí también, afirmando que la altura no era ningún problema para mi; hasta que me preguntaron cuál era el cerro más alto que había subido y les dije que el volcán Lanín; todos rieron a carcajadas. Schuster, el más experimentado, me dijo que la altura no era una cosa para menospreciar, que la gente se moría, que si algo iba mal debía bajar y que uno se ponía porfiado, etc., todas esas cosas que ya conocemos.

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Sin dudar en mis habilidades personales ( en ese tiempo estaba en perfectas condiciones físicas) carecía de temor. De una manera u otra logré persuadirlos para que me llevaran.

“hay bastante frío, pero el tiempo es estable; todos están haciendo nada, desde que se metieron en sus sacos, no han armado carpa ni realizado ninguna tarea, flojos, me demoro nada en armarles campamento a todos. Quizás están apunados, personalmente no siento ninguna molestia, tal vez la aproximación del jeepero los mató”

(Este fue mi pensamiento cuando llegamos al campo alto a 4900 msnm aproximados por un jeepero que nos mostró la potencia de su maquina y la destreza de su muñeca-tobillo para aproximarnos lo más alto posible, más allá de lo convencional. Nosotros, tras un largo viaje non-stop Pucón-Calama no habíamos realizado ninguna aclimatación previa.)

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Siempre recordaré esa horrorosa jaqueca (más parecida a una mala resaca) por los restantes 11 días que duraría esa expedición, aunque fui exitoso y pude hacer cumbre a duras penas.

Nunca volví a experimentar unos síntomas tan terribles de mal de altura, pero siempre guardaría respeto por la altura y me iría suave, siempre aclimataría y tendría mejores resultados.

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Volviendo al hermoso paraje que rodea al nevado Piuquenes, no iba aclimatado y sabía que de una manera u otra iba a hacer cumbre, eso me tenia intrigado; esta vez más que respeto, lo admito, tenía un poquitín de miedo.

“Estoy súper, a ver, voy a agitar mi cabeza compulsivamente… nada, perfecto y ya estamos a 4300 m, las mulas nos aproximaron bien, buena jugada del arriero, mañana subir a los 4900, children play”

“Por dónde habrá subido la expedición del año pasado? Ah claro esas rocas son las de la foto, pfffff puro acarreo no más, nada… vamos por la cascada, total el arriero dijo que subió por ahí con las mulas; si las mulas subieron nosotros pasamos soplados!”

“Seguro subieron por aquí las mulas?”

Cerro Trono

Y luego de un increíble acarreo de rocas medianas, muy incómodo para subir (que sería tan incómodo para bajar también), llegamos al campo alto a 4900 msnm, una increíble vista al horizonte, vista de la cumbre, vista del cerro Trono, vista del cerro Pirámide. Armamos campamento y a disfrutar de una reponedora noche antes del ataque de cumbre.

“Comemos? Mmmm no tengo mucha hambre, picotiemos un poco no mas. Un jugo, mmmmm tampoco, después mejor”

“pffff si la molestia aumenta voy a tomar una aspirina pa’ dormir mejor”

Comentarios y pensamientos en el campo alto 4900 msnm, claros de la presencia de malestar de altura.

Al día siguiente, y cuarto de la expedición, nos fuimos a la cumbre, síntomas de mal de altura presentes, pero distantes, clima increíble y un poquitín de frío (recordaba con profunda nostalgia mis bellos mitones de pluma perdidos en una ventolera en el Plomo unos cinco años atrás, producto de una ráfaga de viento que nos botaría a todos).

Larga caminata, no ausente de incómodos acarreos, pero de sendero obvio, nos irían acercando lentamente a la cumbre.

“Qué buena! Creo que menos de 15 minutos y llegamos, eso!”; pero no, no era la cumbre, era otro efecto visual poco agradable, también conocido en montaña como ‘falsa cumbre’. ”

Después de algunas horas, y varias falsas cumbres, por fin llegamos a la cumbre, la cual tiene muchas similitudes con el nevado Marmolejo.

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Llegando a la cumbre! Después de algunas falsas cumbres eso sí, jejejeje

Que alegría llegar a una cumbre! Más aún cuando uno encuentra la cajita feliz del Banco de Chile; se acabó, llegamos, acabamos con todas las barreras y obstáculos que nos presento la montaña; ahora mas fácil, ahora cuesta abajo.

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Penitentes, siempre dan alegría al viaje

El escenario somital increíble, ninguna nube, se aprecian tantas cumbres, Marmolejo, Pirámide, Trono, Tupungatos, entre otros; la pampa argentina, etc. El libro de cumbre nos da aún más alegrías: éramos la primera ascensión de la temporada; la temporada pasada solo una ascensión. ¿Por qué es una montaña tan poco frecuentada? Tan linda y tan solita.

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El interesante cerro Trono, nos da la bienvenida con sus glaciares, qué espectáculo!

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Escrito por:
Gonzalo Vilches, Embajador Tatoo

Equipo que hizo diferencia:

Una montaña de portada

Por: Alex Torres, Embajador Tatoo                         

Nos levantamos a la 01:00 am en un día del mes de julio del año 2012, no hacía tanto frio, fue fácil hacer café, preparar la leche en polvo y comer cereal. A las 2:30 am empezamos la marcha por el valle frente al Shaqsha. El Shaqsha es una linda montaña poco visitada, que esa madrugada alumbrada por la luna, nos ofrecía una arista de morrena que termina justo en el glaciar.

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Alrededor de las 4 am calzamos nuestros crampones y unidos por la cuerda emprendimos marcha al frente para encontrar nuestro primer obstáculo, Nos preguntábamos ¿alguien sabe para dónde ir? Claro, ¡fácil!, pensé yo. ¡Arriba!

Esta es una montaña sin visitas en esa temporada,  no había nadie,  por esta  razón el camino es el mismo que imaginamos desde el campamento cuando miramos a lo lejos, a la montaña.

Con el primer paso empezó el ascenso y rápidamente alcanzamos la rimaya, el camino se empinó y al superar unas enormes paredes rocosas nos metimos sobre ellas, subimos sus empinadas rampas de nieve y avanzamos en diagonal.

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La conversación con mis compañeros me hizo pensar en el aspecto técnico. Coloqué cada vez que pude un seguro  o una estaca. En ocasiones el hielo emergente acolitaba un buen seguro. Al final de esas empinadas rampas encontramos un descanso plano apropiado para proteger los ojos del sol. Nos restregamos la carita con bloqueador y tomamos un respiro para superar una grieta. 

Avanzamos por la nieve blanda hasta la rodilla, y de pronto, en medio de nuestra “natación” en nieve-polvo superamos la grieta. Con grandes esfuerzos todos logramos superar el obstáculo.

Continué el ascenso por rampas y aristas muy empinadas. Sin advertir al grupo pasé por una delgada arista. Trepé por un enorme bloque de hielo y con mi único piolet, en momento  donde parar genera un fugaz sentimiento de “puedo caerme”, la cuerda se tensó. Una fuerza ‘sobrenatural’ me impidió alcanzar el último par de metros para detenerme a buen resguardo.

Mi compañera, que se enfrentó a la arista y sobre todo a los temores emergentes de lo más profundo de su espíritu o mejor de su instinto de conservación, decidió dar 2 pasos y superar la arista. Fue un alivio poder continuar, afortunadamente para mí la presión de la situación le impulsó a pasar y a tomar al toro por los cuernos.

Después de la debida discusión en terreno plano y al tomar un trago de agua y otro de valor decidimos continuar. La constante fue la arista muy empinada. De repente, apareció una grieta enorme e infranqueable a primera vista.

Mi compañera se aproximó rápidamente, obligándome a esperar y con ella a toda la cordada. Nuevamente, Luis Felipe  me dio la confianza. Di un paso sobre el bloque de hielo empotrado en la base y en un segundo me lancé de frente a la pared de hielo con mis herramientas.

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Continuamos escalando por una rampa que conducía a una arista, al final de esta claramente  veíamos la cumbre. A punto de terminar la rampa y ver como se convierte en arista, clavé el mango de mi piolet y al retirarlo vi la luz del otro lado. No se trata de la luz al final de un túnel, se trata de una afilada arista que se perfila muy delgada hasta la cumbre: unos 50 metros aproximadamente en diagonal al punto en el que nos encontrábamos.

Tallé una repisa en esa arista para poder acomodarme y esperar a mis compañeros. Fue gratificante ver la cara de satisfacción y la expresión de ¡esto es toda la escalada por hoy! Estoy seguro de que en la expresión de mis compañeros se reflejó también mi sentimiento.

Bajamos. Y viendo lo cercana que estaba la cumbre nos dirigimos nuevamente a la grieta que resultó igualmente interesante de subida y de bajada. Por suerte salimos a divertirnos y pudimos hacerlo gracias a un terreno entretenido en la montaña.

Con el paso de las horas el descenso se hizo tedioso. Fue necesario hacer muchos rapeles. Necesitábamos ahorrar estacas, desescalamos la mayor parte del camino hasta llegar a un rapel  en el que perdimos la huella y fue necesario improvisar una travesía para encontrar la línea de retirada nuevamente. Mientras tanto, vimos como el atardecer nos iluminó con intensos tonos naranja y las estrellas se tomaron el cielo ganando importancia a la linterna frontal.

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Finalmente encontramos la salida. Siendo las 10 de la noche,  viendo las estrellas reflejadas en el lago y caminando al campamento reflexioné sobre lo rico del sandwich que comíamos, las 2 o 3 barras energéticas, los 250 ml de agua y el bocadillo veleño que me regalo Katy.

Una hora más tarde llegamos a la carpa a comer y dormir con el balance de un día escalando en la montaña.

Aprendiendo a lo Cusqueño

Por: Diego Cebreros, Embajador Tatoo

Cuando uno cree que va a hacer algo diferente, siempre comienza con algunas dudas. Dudas que al comienzo son pequeñas y van creciendo de a pocos y que si no la detienes en el momento correcto hacen que dejes de atreverte a dar ese paso.

Todo empezó cuando acabé de leer el libro de Maurice Herzog, que se titula “Annapurna”. El libro relata la primera ascensión a una montaña con más de 8000 msnm, algo que se creía imposible hasta ese momento. Tuve la suerte de terminar de leer el libro en Lobitos, Piura (una de las mejores playas para surfear), donde estuve pasando Navidad con mi mamá y un grupo de surfistas de diferentes partes del mundo. image                                 Foto: “Navidad en LOBITOS”

Escogí ese libro porque necesitaba motivación para el proyecto que tenía en mente en cuanto regrese de mi viaje por el norte peruano, el proyecto era ir montando bicicleta a Cusco desde Lima. La idea surgió entre varios amigos que disfrutamos mucho montar bicicleta y quisimos proponernos el reto de tomar nuestras bicicletas y montar por 10 días por la Panamericana Sur y parte de la sierra peruana. El equipo estaba conformado por 3 personas, Arturo Woodman, Nicolás Romero y yo.

Definitivamente mi experiencia en estas travesías largas de bicicleta era nula y por eso tenía grandes dudas sobre cómo íbamos a enfrentar la época de lluvias en la sierra, el trafico peligroso de camiones y sobre todo los más de 1,500km de recorrido. Sabía que muchas personas habían hecho ese trayecto en condiciones aún más difíciles de las que la íbamos a realizar nosotros pero igual la duda estaba ahí.

Al llegar a Lima el 26 de diciembre, mis dos compañeros me dijeron que por diversos motivos iban a desertar, algo que definitivamente no tenía en mente a la hora de emprender este viaje. Aún así intenté refrescar mi memoria sobre el libro que acababa de leer y decidí darle un pegue al viaje solo para demostrarme que sí era capaz.

 image                      Foto: En el km 135 de la Panamericana Sur

Salí a las 4:00 am con el objetivo de llegar al km 110 el primer día, salí solo, montando por las calles de la ciudad que estaban vacías, con las piernas entumecidas por el frío y por el hecho de que no había podido dormir mucho. Conforme pasaban las horas me sorprendí a mí mismo ya que en 4 horas de viaje ya había alcanzado el km 90; mis amigos que me iban a acompañar en el viaje me alentaban con mensajes de texto que leía en cada parada para tomar agua.

Fue en el km 90 donde me sentí súper fuerte y motivado por mi desempeño en la bicicleta que decidí que debería intentar ir hasta el km 200 donde queda la ciudad de Chincha, a la cuál según mi ritmo debía llegar a la 1:00pm, sin embargo ese tal vez fue mi mayor error.

Desde el momento que salí del grifo del km 90 se notó que el tráfico de la carretera había cambiado, se empezó a sentir la presencia de muchos camiones y camionetas que estaban viajando hacia al sur, seguramente por año nuevo.  Y la pista auxiliar de la carretera había empeorado notablemente debido a la presencia de residuos de vidrios, y otros desperdicios. Tanto así empeoró el estado que a los 15 km se me pinchó la llanta por primera vez. Esto no hizo que me desanimara, pero no supuse que mi situación sólo iba a empeorar. image      Foto: Alcanzando el km 170 aproximadamente a las 3:00pm,                                      luego de 4 pinchazos en la llanta.

Tras 13 hrs de pedalear y 7 pinchazos,  de los cuales 4 se dieron entre los km 180 y 200, llegue a Chincha con la llanta destruida, habiendo gastado 4 parches, y con todas mis 4 cámaras de llanta con hueco. (Muchos de los cambios de llanta los había realizado al borde de la carretera donde los camiones pasaban volando a menos de 1 metro de mí.) Me di cuenta que el viaje había cambiado un poco su sentido, en vez de estar pasando un gran momento con mis amigos, me encontraba solo, cambiando llantas cada 20km y en una situación relativamente peligrosa con el tráfico de la carretera, quedándome por delante todavía 250km de desierto y 800km de lluvias en la sierra.

Evalué bien la situación y decidí que continuar no era lo mejor, que tal vez éste no era el momento de realizar el proyecto y que si seguía solo lo iba a hacer por mi ego, arriesgándome de más cuando no era necesario. Tal vez fue una decisión cómoda, pero en ese momento se sintió como lo mejor. Desmoralizado por el fracaso del proyecto decidí ir en bus hasta Cusco. 

Durante el viaje en bus, me sentía con emociones encontradas por haber comenzado este 2014 con un proyecto fracasado  y sentía que el viaje a Cusco era un premio de consuelo que no merecía. Al llegar a Cusco me hospedé con Coco Sirvas y Diana Gomes, unos amigos que tienen un muro de escalada en la ciudad y se ofrecieron gentilmente a hospedarme en su casa. En ese momento no sabía lo mucho que iba a aprender de esta genial pareja. image  Foto: “Coco y yo antes de darle un pegue a Hakuna Matata, una                   de las rutas que han equipado en LAMAY, CUSCO”

image                      Foto: Escalando una vía en Lamay, Cusco.

Coco y Diana son una de las muchas semillas que existen hoy en Perú y en especial en Cusco que están desarrollando la escalada y compartiendo su pasión con todas las personas que conocen, junto a ellos existen muchos impulsos que se van sumando por personas como Koki Gálvez, Dominique, Leo, Aris, etc.

Ya sea dando clases en su muro, abriendo bloques, limpiando caminos, equipando rutas o simplemente escalando, Coco y Diana están haciendo un cambio, concretando proyecto tras proyecto, comenzando de chico y apuntando siempre a lo grande. Así con el apoyo de la municipalidad y la comunidad escaladora han podido conseguir que se equipen más de 15 rutas nuevas en Lamay, una localidad que se encuentra a 30 min de la ciudad de Cusco, con un potencial increíble. image  Foto: Coco y yo en otra de las zonas con mucho potencial a solo                      10 min de la ciudad. Sector los TECHOS

Cuando observo la forma en la que Coco y Diana viven y escalan o cómo tratan a las personas en su palestra, intentando compartir su filosofía de escalada, es cuando entiendo de dónde sacan la motivación para seguir intentando hacer crecer la escalada.  Aún con muchos proyectos fallidos, horas de ir a las municipalidades todos los días, etc., ellos no se rinden. La motivación de intentar cosas nuevas en ellos no radica en siempre conseguir sus objetivos, sino en intentar y aprender de las experiencias, ya sean buenas o malas, porque al final lo que manda es a dónde apuntamos.

Ahora Cusco tiene zonas desarrolladas de escalada tradicional, boulder y deportiva, sin contar con el sin número de montañas que todavía tienen rutas para escalar. Cusco se proyecta como un lugar único para ir a escalar, que día a día  está desarrollando más su potencial gracias a todas esas personas que a pesar de las dificultadas intentan plasmar su pasión por medio de la escalada.

Tras 6 días de escalada en los que hice boulder, deportiva y tradicional, todo en un paisaje increíble que solo Cusco te puede dar, es cuando me di cuenta que no importa la cantidad de los proyectos en los que fracases, sino el hecho de intentar esa cosa que te hace dudar y no lanzarte la aventura; tal vez la aventura para algunos sea el Annapurna o tan solo un viaje en bicicleta, pero si nadie intentara seguir sus pasiones, el Annapurna sería una ficción hasta ahora. image                      Foto: Vista de Lamay desde la reunión

Equipo Utilizado:

Marmot Precip Jacket http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=2033&cid=109

Sterlin Evolution Rope 9.4 x 70 m http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=5871&cid=287

Black Diamond Cam 0.3 – 2 http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=569&cid=439

Julbo Tensing Spectron 4 http://pe.tatoo.ws/catalog/article?id=7768

Cerrando proyectos en la temporada de escalada 2013

Por: Jorge Galvez Aramburu (Coqui), Embajador Tatoo

Son varias las veces que voy a una montaña antes de escalarla. Mucha paciencia y motivación son mi energía.  
Esta vez regreso al Nevado Halancoma, aquí en la Cordillera de Urubamba, por tercera vez, pero no voy solo como en las otras dos oportunidades, esta vez me acompañan mis amigos, Simeón Tegel y Carlos Ly.  El clima no está muy estable por estos días, sin embargo con mucho ánimo encontramos la ventana de buen tiempo que necesitamos para escalar la cara norte del Nevado Halancoma.

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Tratamos de aproximar lo que más pudimos hasta conseguir un buen lugar protegido en el glaciar. La aproximación fue dura y más aún en las últimas 3 horas que ya no teniamos ayuda de nuestra titánica mula, quien porteó el material a cuestas sin respiro alguno. 

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Finalmente al final de la tarde con una luz hermosa pero con poca visibilidad, montamos el campo base en el glaciar del halancoma solo confiando que a la madrugada siguiente el buen tiempo nos acompañe.
 

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Amaneció con poca visibilidad pero rápidamente se despejó todo. Decidimos avanzar y salir del primer tramo del glaciar abriendo huella en buenas condiciones de nieve dura y pocas grietas, lo que nos hizo avanzar rápido.
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A las 5:15am salimos del primer tramo de glaciar y cruzamos una pedrera sólida y estable hasta la pala de nieve que nos condujo al segundo tramos del glaciar el cual nos llevó hasta la base de los últimos dos largos de roca vº bastante descompuesta e inestable lo que pone un poco alerta a la escalada. Escalé y donde traté de poner un seguro todo se vino abajo. Finalmente logre a escasos 10 metros de la cumbre montar una reunión bastante sólida lo que nos permitió reunirnos todos y ver con más claridad nuestra bajada.
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Asegurados continuamos la escalada hasta la cumbre. Conseguimos con un tiempo despejado en su totalidad la cumbre norte del nevado Halancoma a las 11:45am. Aliviados de estar protegidos de la caída de rocas, en la cumbre montamos el primer rapel y empezamos el descenso.

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Esta hermosa escalada al nevado Halancoma norte dejo un proyecto abierto sobre la mesa, conectar la cumbre norte con la sur. La ruta estaba vista, solo faltaba esperar el momento indicado y darle el pegue.
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Esperamos unos días recargando energías a que el tiempo se ponga más estable ya que de bajada entró un mal tiempo que parecía quedarse unos días. Las comodidades de Llamapack Backpacker aquí en Urubamba son el complemento perfecto para esta situación.  

Al publicar algunas fotos de la escalada a la cara norte muchos amigos se interesaron en el proyecto de conectar las cumbres y si apuntaron al plan, esta vez éramos dos cordadas  de peruanos y franceses e incluso mi amigo Dominique Riva Roveda, quien llevó su tabla de snow para hacer el primer descenso en snowboard a esta hermosa montaña.
Animados a más no poder manejamos la camioneta por tres horas hasta Tastayoc, pueblo en donde empieza esta ruta. Llegamos con una lluvia muy suave a modo de garua la cual nos permitió preparar un cafecito antes de cargar las mulas. En dicho proceso la lluvia empezó, en cuestión de minutos estalló una tormenta que nos obligó a meternos dentro de la camioneta y minuto a minuto conforme aumentaba la lluvia, nuestro plan de escalada se terminaba. Al mal tiempo buena cara nos dijimos y continuamos. Así es la montaña, regresaremos cuando menos nos lo imaginemos.

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Dos semanas después el tiempo mejoró y parecía quedarse así unos días más. Le comente a mi amigo Manolo Urquizo (El Nolo) y a Dominique Riva Roveda en ir a abrir una nueva ruta a la cara sur oeste del Nevado Capacsaya y sin lograr terminar de contarles el plan a Manolo y al Domi, se apuntaron y sin más, fijamos las fechas para la escalada.

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El Nevado Capacsaya  no registra escaladas como muchas otras montañas por aquí en la Cordillera de Urubamba Cusco, lo que lo hace más motivador e interesante. En dos anteriores oportunidades estuve buscando el acceso a esta montaña lo que nos daba una mejor idea de cómo ir y por donde. La morrena está descompuesta, todo se mueve. Muchas piedras sueltas y pasos expuestos delicados y más aún por el peso de las mochilas que llevábamos repletas  de material para esta nueva aventura.
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10 horas de dura aproximación nos llevó a una pequeña repisa de nieve blanda que llegaba hasta las rodillas, al pie de la pared de la cumbre sur del nevado Capacsaya. Armamos nuestra carpa y nos aseguramos un campo base de lujo. Nos hidratamos, charlamos y comimos el clásico menú de monte: tallarín con tuco (de sobre). Después de la cena, nos fuimos a descansar hasta el cafecito de las 5:30am al pie de vía.
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Amaneció despejado y conforme avanzo la mañana se tapó un poco. Decidimos ir a la cumbre central del Capacsaya la cual se veía bastante buena.  Había mucha nieve de días anteriores así que luchamos con nuestro propio peso en lo inestable de nuestro paso. Nos hundimos hasta la cintura y cada paso nos costaba el triple. Finalmente lo conseguimos y nos ubicamos en el largo de terreno mixto bastante suelto pero de muy bonita escalada: tramos aéreos, travesías en roca y mucha creatividad. Para superar el largo se presentó un diedro de roca de 25 mts hermosísimo.
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El Nolo escaló este largo, la fisura era buena por partes y se dificultó la asegurada pero con todo continuamos, por partes en artificial y por otras en libre. El Nolo lo consiguió y montó una estación a prueba de bombas con unos puentes naturales que me permiten escalar el largo con toda la confianza. Ya a unos 12 mts de la cumbre superado el diedro la cosa se puso más fácil. Una escalada de IV grado nos llevó a la cumbre central del nevado Capacsaya.  Contentos por la buena escalada, ya en la cumbre logramos divisar entre la niebla el acceso a la cara suroeste del nevado Pumahuanca lo cual nos llenó de motivación y ganas de volver a intentar esa hermosa ruta que ya teníamos en mente pero que no encontrábamos por donde entrar de manera segura.
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Ahora la temporada parece que se acaba, el tiempo está cambiando y las lluvias se asoman con mayor fuerza. No pierdo la esperanza que alguna ventana de buen tiempo se dé en estos días aunque sea poco probable continuaré al asecho hasta lograr darle un buen y ultimo pegue al nevado Pumahuanca. Ya les iré contando.
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Por ahora solo me queda compartir lo alucinante  que es escalar y mejor aún rodeado de buenos amigos. Cruzo los dedos y quedo a la espera de unos días de buen tiempo. Ya les contare del intento al nevado Pumahuanca que espero sea en lo que nos queda de este año.
Gracias a Tatoo por siempre apoyar la aventura y  estar presente en cada escalada.

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